La tabla de Ouija

por Aleister Crowley



Imagina un completo desconocido que entrara en tu despacho y se pusiera a dar órdenes a tus empleados. Imagina una extraña mujer que entrara en tu sala de estar e insistiera en ser la anfitriona. Seguro que te preocuparía. Sin embargo, la gente se sienta y ofrece el uso de sus cerebros y sus manos (que son, a fin de cuentas, más importantes que los despachos y las salas de estar) a cualquier inteligencia extraviada que pueda merodear a su alrededor. La gente usa la tabla de Ouija sin tomar las más elementales precauciones.

El establecimiento de la identidad de un espíritu a través de medios ordinarios es un problema muy difícil, pero la mayoría de la gente que juega al Ocultismo nunca se preocupa por ello. Obtienen algo ¡y no parece importarles el qué! A cualquier necedad, a cualquier estupidez, a cualquier trozo de basura, se le da no sólo su valor aparente, sino un valor extremadamente exagerado. ¡La poesía más horrorosamente mala pasa por ser de Shelley, con tal de que sea autentificada por el puntero de la Ouija! Hay sin embargo una buena manera de usar este instrumento para conseguir tus propósitos, y consiste en realizar toda la operación dentro de un círculo consagrado, para que extraños indeseados no puedan interferir en ella. Deberías después usar la invocación mágica apropiada que te permita traer a tu círculo sólo al espíritu concreto que deseas. Es relativamente fácil hacer esto. Sólo se necesitan algunas pocas instrucciones simples, y yo estaré encantado de enviárselas, libres de gastos, a cualquiera que desee pedírmelas.


No es precisamente fácil traer al espíritu de un hombre muerto, porque el espíritu humano, al ser divino, no es susceptible de ser controlado por otros espíritus humanos; y además no es legítimo ni deseable hacerlo. Lo que puede hacerse, no obstante, es recoger desde Akasha restos astrales del hombre muerto y acumularlos en una mente concreta. Esta operación tampoco es especialmente provechosa. El único trabajo legítimo en este ámbito es entrar en contacto con las inteligencias realmente elevadas, como las que llamamos por conveniencia Dioses, Arcángeles y demás. Estas pueden darnos información real sobre lo que resulta más necesario para nuestro progreso. Y está escrito en los Oráculos de Zoroastro que los Benditos Inmortales se apresuran hacia el Mortal Perseverante.


© de la traducción española Miguel AlgOl
Publicado en Perdurabo

© de la fotografía Anna Catarsis ADiez

 

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