Ser diferente




Introducción a la élite

Lo valioso escasea. Lo más fácil es toparse con la mala calidad, en todas las esferas de la existencia. La mayoría de las vidas son un fracaso, la mayor parte de los seres humanos se malogra. Sólo una minoría triunfa sobre sí misma. Sólo una minoría crea.


Ética de matadero

El rebaño alude constantemente a los muchos, a la mayoría. La mayoría es su razón de ser y su derecho. Normal es, etimológicamente, seguir las normas. Normal es todo aquello que hace la mayoría: no separarse de la fila, incluso aunque se sepa que nadie sale por la otra puerta del matadero.


Teoría del linchamiento

Ser diferente supone una osadía intolerable para la mayor parte de las personas. ¿Cómo se atreven los pocos a despreciar el veredicto de la mayoría? ¿Con qué derecho fundan sus propias normas? La persecución de los diferentes es un acto de resentimiento del que sabe que nunca podrá liberarse del juicio de los demás, un grito de odio y envidia de los miembros del rebaño a aquel que les mira desde el otro lado del redil.



© Miguel AlgOl

6 comentarios:

Eric Escalante dijo...

Verdad como una catedral. Viva la busqueda de la propia identidad, que por naturaleza es individual y no grupal. Gracias por tu labor Migue siempre me inspiras!

Miguel AlgOl dijo...

Gracias a ti por leerme, Eric. Un abrazo!

V.I dijo...

Tal vez no sea el lugar indicado, pero tengo que decirlo: me encantó "Satanás en España". Aquí, en el otro lado del mundo, abundan relatos parecidos, sobre todo si tenemos en cuenta que la espiritualidad latinoamericana sigue siendo muy barroca y que en algunos sectores aún hay sincretismo con aquellos dioses apartados a la fuerza por la nueva doctrina.
Acá también son muchos los relatos de carácter picaresco donde el campesino que pacta con Satanás es más astuto y se aprovecha de algún resquicio legal en el contrato para obtener los beneficiossin tener que dar nada a cambio, jejej.
Saludos,
V.I

Anónimo dijo...

Excelentes aportes .. Saludos

Miguel AlgOl dijo...

Gracias. Saludos.

Anónimo dijo...

Conocerse y comprenderse uno mismo como "centro de gravedad", utilizando para ello la observación y la razón en la vida práctica junto con la voluntad, nos lleva a la demolición del odioso cordero gregario y a la emergencia de Leviatán furioso de las profundidades de nuestro abismo: el caos propio, la posibilidad de ser nosotros, de tener el poder de nuestro universo.
Jorge Apolión